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El compañero del escritor

 

¿UN COACH?

Definimos la palabra coach: el coach es un compañero que se ocupa de que una persona enumere sus metas y elabore un plan de viabilidad para conseguir sus objetivos. De esta manera, un coach ayuda a descubrir a un coahee (persona orientada por el cocah) su máximo potencial, liberando su creatividad y sus capacidades para llevar a buen término sus proyectos de vida.

Un coach no es un maestro porque no enseña, ayuda a aprender, tampoco es un consejero porque no ofrece sabios consejos, sino una serie de preguntas adecuadas para que sea el coachee quien decida qué le conviene. Un coach es un compañero de camino en tu viaje a tu mundo interior, porque cada individuo lleva dentro de sí misma lo mejor de su persona.

Ahorraremos tiempo si antes de lanzarnos al vacío en la búsqueda de sueños aprendemos a definir cuáles son esos sus sueños y si nos conviene o no esforzarnos por atraparlos.

El coach es una persona que te hace de espejo, refleja tus miedos, preocupaciones, ambiciones y aciertos. Los amigos no te pueden enseñar porque ya tienen una opinión sobre ti y no están preparados profesionalmente para ello. El coaching me ha ayudado a equilibrar mi vida. Antes vivía para trabajar; ahora trabajo para vivir.
El Mundo, Noviembre 2003

COACHING

El coaching no es una técnica descubierta en nuestros tiempos, Sócrates lo practicaba a diario con sus discípulos empleando para ello la mayéutica, el arte de dar a la luz. Lograba que fueran sus discípulos quienes averiguaran las respuestas a sus preguntas mediante una serie de preguntas bien confeccionadas. “El arte de saber preguntar”.

En las sesiones de coaching, el coach mantiene conversaciones con el coachee en las cuales, en principio, se descubren las necesidades del coachee, se analizan y se elabora una lista de objetivos para marcarse una meta a medio plazo y elaborar un plan de viabilidad hacia la consecución de dichos objetivos. Para ello, se debe crear un vínculo de confianza entre coach y coachee. Imprescindible para romper con la censura. Se trata de analizar nuestro mundo interior para dar a la luz a nuestra verdadera personalidad. Sin confianza no hay acuerdos y sin acuerdos no existe el coaching. Los acuerdos, por supuesto, los marcará el coachee, quien deberá marcarse un ritmo adecuado para cubrir sus necesidades y potenciar sus capacidades, pero deberá permitir que el coach le oriente mediante una serie de entrevistas y ejercicios en las que, de nuevo el coachee, descubrirá sus limitaciones y sus permisas.

Cuando llegamos a descubrirnos, nadie mejor que nosotros puede saber qué queremos, qué nos conviene y cómo lo queremos y, lo más importante, qué plan de acción llevaremos a cabo para la consecución de nuestros deseos. Para ello, es imprescindible que reconozcamos nuestros sueños, que los nombremos y comprobemos que son viables y no forman parte de la utopía de nuestras emociones. Una vez sepamos qué es lo que queremos, deberemos dotarnos de los medios y los recursos necesarios para comenzar a elaborar un plan de acción. Todo ello de la mano de nuestro coach pero, siempre conscientes de que seremos nosotros quienes marquemos nuestros objetivos.

ESCRITOR

Definimos ahora la palabra escritor, tarea complicada si no sólo nos limitamos a su descripción según el Diccionario de la Real Academia. Según el diccionario: escritor es una persona que escribe. Autor de obras escritas o impresas. Pero además, el escritor es una persona creativa y creadora que necesita de las palabras para expresar sus ideas. El escritor alimenta su vocación con palabras, se nutre de las palabras. Para el escritor, escribir es una forma de vida.

El escritor necesita potenciar su creatividad y marcarse un ritmo. Debe reconocer la voz interior que le va dictando, organizar sus ideas y planificar su proyecto literario. Para lograr sus objetivos, deberá ser consciente de que le espera un duro camino. Necesita conocer la técnica, las herramientas del escritor, tendrá que leer muchos libros y escribir infinidad de borradores.

Esta tarea puede llevarla a cabo de manera autodidacta pero, ¿qué pasa cuando los fantasmas del bloqueo se enfrentan al escritor? Aunque el escritor siempre se representa como una figura solitaria que se evade del mundo para vivir aquel que existe en su interior, la verdad es que la mayoría de los escritores han sido arropados a lo largo de su carrera por un guía, un maestro o, en este caso, un coach literario.

El papel del coach literario se basa en desarrollar las capacidades del escritor, ampliar su creatividad, motivar su inspiración y orientarle para que plasme sobre el papel, y con acierto, sus ideas. De manera que pueda representar su mundo interior de forma palpable y visible. El coach ayudará al escritor a organizar sus ideas, pulir sus escritos y acompañarle en su momento creativo hasta formalizar su vocación introduciéndole en el difícil mundo de las letras.

El coaching es una revisión creativa de la vida a la luz de tus intenciones. Apoya de una forma respetuosa a las personas a conseguir lo mejor de su vida y de ellos mismo. Contribuye a que cada individuo llegue a ser lo mejor que puede ser.
Joseph O’Connor.

COACHING LITERARIO

El coach literario es un orientador, un compañero de viaje, un amigo que ayuda a otro en la consecución de sus objetivos desarrollando al máximo su rendimiento en determinado campo o área de su vida. En este caso, el campo de la literatura.

Conviene que el coach se comprometa con el escritor antes de que éste último comience a expresar sus ideas. Es decir, antes de comenzar con la ardua tarea de escribir. Primero, el coach ayudará al coachee a valorar si la idea que quiere desarrollar es viable. Seguidamente, le orientará para comenzar con el desarrollo de esta idea de manera que quede reflejada en el papel de forma clara, concisa y acertada. El coachee, con ayuda de su “entrenador”, deberá realizar un ejercicio de reflexión para asegurarse y elegir con acierto sobre qué desea escribir y cómo pretende llevarlo a cabo.

Conviene crear un ambiente de sinceridad entre coach y coaching para, seguidamente, comenzar con la búsqueda de ideas. Más tarde, el coachee responderá a las preguntas claves de su entrenador y comenzará a esbozar los primeros borradores. Entonces el coach hará a su vez el papel de lector y le aportará su punto de vista objetivo empleando para ello, y como siempre, su sinceridad y su maestría.

El coach acompañará en todo momento al coachee literario hasta lograr sus objetivos. Estará presente en los momentos en que las musas vengan y le dicten al oído al escritor como en aquellos otros en que los fantasmas del bloqueo se le representen. Deberá motivarle, orientarle y ofrecerle una serie de herramientas que le ayudarán a pulir su oficio y a “ahuyentar” a esos fantasmas, que no son más que disfraces de la excusa. El coachee deberá adquirir un compromiso consigo mismo y conseguir unos hábitos y una costumbre de trabajo para que su proceso llegue a buen fin.

Una vez que el coachee consiga finalizar su obra literaria, el coach seguirá acompañándole en su proceso de promoción y divulgación, tanto del escritor como de su obra.

A veces la soledad invita a los silencios a hablar a través de las voces de las musas que atrapan lo sentidos del escritor. Eso es magia y sin embargo, existen momentos en los que el escritor necesita de una mano amiga, humana, que le acompañe en su camino hacia la escritura. ¿Te vienes? Te acompaño.

Mercedes González

Coach literaria

www.eldesvandelasletras.com

eldesvandelasletras@yahoo.es